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Te invito a sentarte en torno a mi mesa y compartir mis cuentos y mi brasero.

Los cuentos son para dormir a los niños y despertar a los mayores.

Donde lo imposible se hace posible.

Los cuentos nos hacen regresar a nuestra infancia.

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jueves, 26 de enero de 2012

MIS MARCA-PÁGINAS

Amig@s del blog; como ya sabréis mi pasión son los trabajos manuales y la lectura, y algunas veces tengo la posibilidad de aunar las dos cosas como podéis ver en estos marca-páginas que hice a bolillos.
Estos otros son hechos de cartulina, uno es conmemorativo de la Primera Confesión de uno de  mis nietos, los hice para que nos obsequiara con un recuerdo a los que le acompañamos. En esa parroquia quieren dar la importancia que debe de tener como Sacramento que es, y a mí me parece muy bien.
querid@s amig@s, con esta entrada me despido  por quince días, me voy a mi primer viaje con la tercera edad y comienzo por Tenerife y Lanzarote, a mi regreso pienso contaros muchas cosas y mi cabeza trabajará para nuevos cuentos porque al encontrarme con nuevas culturas y nuevas tradiciones una siempre se siente inspirada. Yo soy muy observadora y preguntona y espero que me sea muy provechoso este viaje que emprenderé el día treinta, o sea el lunes.
Besotes a tod@s.

miércoles, 11 de enero de 2012

LOS JUGUETES DESPUES DE REYES

Pasó la Navidad y me inspiró este cuento.

En este cuento yo voy a ser la protagonista, ya me canso de dar dialogo a animales, de describir niñas con rubias trenzas, ya es hora de que entre en acción una abuela aunque sea a través de un sueño.
Un día en que me encontraba de visita en casa de mi hija, sola y sin saber que hacer (una abuela nunca está parada), me decidí a poner un poco de orden en el baúl de los juguetes de mis nietos (todos los niños suelen tener un baúl para guardar sus juguetes), después de organizar los libros y juguetes del cuarto de estudio pasé a sus habitaciones en las que tan solo había su libro de cabecera, a continuación respiré hondo, me armé de valor y me dirigí al salón donde está dicho baúl, temerosa y remolona pero a la vez decidida, al pensar en el desorden que allí reinaría. Al subir la tapa del baúl su contenido me recibió con un profundo suspiro de libertad desbordándose, tenían una gran cantidad de muñecos extraños, con nombres impronunciables para una abuela, dragones y monstruos terroríficos, peluches, artefactos y muebles de juguete, islas con piratas, barcos sin capitán, etc.
Como me lo temía, este baúl era un verdadero caos, un batiburrillo de coches y spiderman que ya ni tela de araña le quedaba, así que me di a la agotadora tarea de colocar cada cosa en su lugar, me protestó un gordo enfermo, destripado y que acompañaba con un quejido cada hueso que le retornaba a su sitio, un lamento en vez de un “gracias” el pobre creo que no sale de esta intervención, me rodee de bolsas y preparé una selección de juguetes para bajar al trastero y otra, los mutilados y zarrapastrosos los aparté para la basura.
Tan enfrascada estaba en la tarea de los juguetes, que de pronto me di cuenta del
cansancio y el sueño que tenia, mis lumbares cantaban y no de contento por la postura y mis ojos se cerraban bajo el peso de mis párpados; con un vistazo a mi alrededor vi el sofá llamándome y a por el que me fui, me acurruque y al momento dormía plácidamente.
Me despertó un redoble de tambores y espadas chocándose entre sí, abrí los ojos y vi a un pelotón de penosos soldados que pretendían prenderme, mientras un pirata sin pata de palo ya reclamaba mi atención. No tuve mucho tiempo para asustarme porque en seguida me sorprendió el lugar en que me encontraba: era el salón, mi salón en un completo desorden de muñecos, animales, monstruos, y todo tipo de juguetes que gritaban todos a la vez, parecían estar en una manifestación como esas que suelen hacer los sindicatos obreros de los países en las plazas de las ciudades.
Los peluches, osos, perros, tigres y demás animales así como los dragones  lograron asustarme, ¡que feos eran los condenados! al mostrar sus cuerpos desvencijados. Al verme rodeada de todos esos seres fantásticos y diferentes a mí, con caras de malas pulgas y sin saber que deseaban, sentí miedo. Estaba sola ante el peligro que ellos representaban y que yo no alcanzaba a entender.
En esto apareció spiderman, arrogante, como líder de todo ese barullo formado por los juguetes viejos, fue exponiendo ante mí los regalos de cada año de los Reyes y de Papá Noel a mis nietos, valoró la satisfacción de los niños al recibir cada regalo, conto las horas dedicadas a cada juguete que en verdad eran pocas por la cantidad de juguetes que tenían a su disposición, mencionó los pisotones y desperfectos que recibió al quedar abandonado por el suelo después de la primera ilusión.
A medida que  Spiderman hablaba  pude darme cuenta que todos estaban deteriorados por el descuido y sucios por pasar más tiempo en el suelo que en otro lugar. Al llegarle el turno y escuchar las doloridas protestas  de los juguetes, comprendí que ellos tenían razón; ¡y me acusaban a mí!, yo era responsable por dar tantos y tantos juguetes a unos niños que no los saben apreciar, mientras que hay otros que nunca tienen ninguno; yo responsable de no enseñarles a cuidar de sus cosas, para que siempre los mantengan en buen estado y funcionando, y si ven que le sobran y antes de romperlos los compartan con otros niños menos afortunados.
La rueda de exposición de quejas duró un buen rato en el que todos los juguetes intervinieron exponiendo sus quejas, la tribuna de oradores estaba compuesta en su mayoría, por soldados lisiados, caballos que les faltaba una pata, carrozas rotas, por peluches sin ojos y faltándoles el relleno de los miembros, un tren sin vías, castillos que ya no eran fortalezas, más bien ruinas, etc. y a todo esto hay que añadir a la tele grabando todo este lio en directo como si de una gran noticia se tratara, ¡qué vergüenza!
Spiderman como la voz cantante de ese coro de desvencijados juguetes se dirigió a mi diciendo que tenía que jurar lealtad a esos desgraciados y olvidados juguetes, que debería restaurarlos todos, uno por uno y mantenerlos en perfecto estado y orden para después donarlos a los niños pobres pero…, sobre todo, debía inculcar a mis nietos el que cuiden y amen sus juguetes, que compartan lo que ya no les hace tanta ilusión y que dejen el afán de mas y mas juguetes. Con todas las bolsas repletas de juguetes agonizantes me dirigí a mi taller de manualidades y vigilada estrechamente por los más enteros me dispuse a pintar, atornillar, rellenar, coser, etc. era una tarea agotadora y en ella estaba.
La alarma del móvil me despertó de mi agitada siesta, la sintonía de “la ardilla borracha” me estaba avisando de la hora de recoger a Rodri en el cole, abrí los ojos y vi a mi alrededor todos los desvencijados juguetes tal y como yo los había dejado, mirándome con ojos extraviados y plastificados, reclamando mi atención. Abrí y cerré los ojos varias veces para regresar a la realidad, hasta  convencerme que me encontraba en el salón, respiré aliviada y me sentí más tranquila al ver que todo fue un mal sueño.
 Pero muchas veces me pregunto si este cuento algún día no se transformará en sueño y este sueño no sea alguna vez una triste realidad.
Son muchos los juguetes que una vez pasados los Reyes y la primera ilusión pasan a engrosar los baúles de tantos niños descontentos porque desean tener más y nuevos regalos.

Este cuento (que no fue sueño) lo dedico a mis nietos para que al leerlo sepan leer entre líneas y respeten la vida de sus juguetes y cuando ya se cansen los regalen a otros niños que serán felices con ellos.
                                    Abuela Carmina

viernes, 30 de diciembre de 2011

EL PAYASO Y LA NAVIDAD

Este cuento es muy apropiado para esta época de regalos y consumismo, para meditar sobre el afán de nuevas tecnologías y olvidarnos un poco de todos esos regalos humildes pero que hacen que trabaje nuestra imaginación, yo soy partidaria de esos regalos y no de los que te lo dan todo hecho, tenemos que potenciar las ideas, dejar volar la imaginación.


En un bazar muy grande todo lleno de juguetes, vivía por que así se podría decir por los años que en él estaba, un viejo payaso que tocaba el tambor.
         Todos los años veía pasar por delante de él a grandes juguetes, trenes preciosos, muñecas que todo lo hacen, juegos interactivos, etc.
         Cada año por Navidad pensaba que también a él le tocaría alegrar la carita de algún niño y cada año se veía desplazado por los juguetes electrónicos, pensaba que por que al fabricante no se le ocurrió meter en su tripita unas pilas para que su tambor sonara.
         Sus colores se fueron apagando, su presencia ya no era bonita y el tendero pensó en deshacerse de él y dejar sitio para nuevos juguetes en las próximas Navidades, el payaso fue a parar al contenedor de la basura.
         El pobre payaso estaba desolado entre cartones y desperdicios pensando que él no había podido hacer feliz a ningún niño y es para lo que le habían creado, ya nunca vería caritas ilusionadas y risueñas, su vida como juguete llegaba a su fin sin haber logrado su objetivo.
         De pronto sintió que unas manos estropeadas por el duro trabajo le rodeaban su cuerpo y con mucho cuidado le limpiaban de toda la basura, con un esmerado cuidado lo envolvía en un trozo de periódico atándole con un lazo desvaído; el que así le trataba era un buen hombre que se ganaba la vida recogiendo cartones y no se podía permitir el lujo de hacer regalos a sus hijos en Navidad. Feliz e ilusionado fue a su casa con el payasito y así por  una vez en su vida poder ver felices a sus hijos.
         Se recibió al payaso mejor que en un circo, se celebro la Navidad con mucha alegría y mucho amor, se le busco un nuevo lugar al lado del portal del humilde Belén, junto a una oveja coja y un pastor manco pero era feliz, conocía la sonrisa de un niño y por una vez en su vida su tambor sonó para el niño Dios.

Este cuento fue escrito en 1992 para Aidán y pensando en todos los niños que solo quieren juguetes sofisticados, también los que son humildes hacen felices a los niños.

Mamá Carmina

lunes, 26 de diciembre de 2011

PUNTO DE CRUZ


Este es un trabajo que hice a punto de cruz, hice tres, uno para regalar a un sacerdote y dos para mis hijos.
Es muy trabajoso el lograr la expresión de la cara, para hacer los ojos hay que hacer cada cruz de tres y cuatro tonos diferentes y así se logra que desde donde mires la imagen a los ojos,  siempre te mira a ti, es para verlo.
Fue un trabajo muy gratificante por que los resultados los ves a cada puntada.
Amigos del blog, en nuevas entradas os iré dando a conocer algunos de mis trabajos, el punto de cruz me apasiona.
Os mando un Navideño saludo y un abrazo muy fuerte.
El salmo es diferente en cada cuadro (estas fotos son del misno) y la enmarcación la diseñe yo.

martes, 20 de diciembre de 2011

K.A. – 2 Y LA NAVIDAD

 Este cuento se lo dediqué a mi hija Eva cuando era pequeña, lo veo muy adecuado a estas fechas y por eso ahora os lo dedico a vosotros mis invisibles amigos del blog.
FELIZ  NAVIDAD

K.A. – 2, era un extraterrestre, rollizo y con todos los tornillos en su sitio, verdosito, (como se denominaría en la tierra a un niño gordito y sonrosado), bien parecido, con sus dos antenas bien peinadas, sus circuitos recién engrasados; era fruto de la ultima remesa de androides del planeta Marte.
         Nuestro personaje, en una reunión con veteranos y expertos androides que a modo de profesores les estaban llenando sus circuitos de datos y sabiduría para una más eficaz vida en el espacio, se enteró de la existencia del planeta Tierra. Uno de estos profesores se le ocurrió plantearles un caso peculiar, para su meditación y estudio.
         ─† En un planeta llamado Tierra (dijo uno) hay una civilización primitiva, agresiva, se matan entre ellos o con unas maquinas lentas pero mortales llamadas coches, se separan por el color de su piel y por ello se odian, engrasan sus circuitos con sustancias alucinógenas y mortales.
         ─† Os sugiero (dijo otro) que antes de su destrucción paséis por sus ciudades y analicéis su comportamiento.
         K.A. – 2 muy triste en lo mas hondo de sus bobinas y con la pena a flor de coraza preguntó.
         ─† ¿profesor, no podríamos ir y cambiarles sus costumbres con un reajuste de circuitos?.
         ─† No K.A. – 2, son seres extraños, de costumbres diferentes y temperamentos no programables.
         Estos razonamientos dejan a K.A. -2 cavilando y computerizando la decisión a tomar; decide coger su nave y a pesar de los razonamientos del profesor, se dirige al primitivo planeta Tierra para avisar del caos que está a punto de suceder.
         Tras un largo viaje años luz, toma tierra en un lugar encantador, un paisaje  de fábula, las gentes caminan contentas de acá para allá, música alegre por las calles, luces y serpentinas, turrones y golosinas y juguetes en los escaparates.
         En la calle un bondadoso señor, barrigón y barbudo hace sonar la campanilla y va sacando regalos de un gran saco y repartiendo a los niños que se retiran a sus casas contentos y felices.
         Dentro de las casas las familias se reúnen en torno a la mesa, en alguna familia sientan también a la mesa a personas pobres y sin hogar.
         K.A. – 2 ve por todas partes amor y amistad, piensa que se equivocó de planeta, pide conferencia transplanetaria para pedir consejo y referencia de donde se encuentra.
         ─† Estás en la Tierra (le dice el profesor), pero según los calendarios por los que se rigen están en Navidad.
         ─† ¿Qué magia tiene esa palabra para cambiar de esta forma a las gentes?.
         ─† Es el espíritu que flota en el ambiente y les hace ser mejores.
         K.A. – 2 decide buscar el espíritu de la Navidad para dialogar con él y que se quede todo el año, recorre continentes, naciones, ciudades, pueblos y en todos ellos ve el mismo comportamiento pero el espíritu de la Navidad no aparece, al fin decide preguntar a las gentes.
         ─†¿Podeis sacarme de dudas, donde puedo encontrar al espíritu de la Navidad?.
         ─† En los corazones de buena voluntad (le responden), es época de amistad, amor, paz y felicidad.
         K.A. – 2 se marcha contento por que si en una época que marca el calendario el mundo es capaz de ser feliz también será capaz de arreglar sus conflictos y no llegar a la destrucción total y será para siempre Navidad época de amor y de PAZ.

FIN


Mi querida Eva, este cuento es para ti, deseo que tu vida sea una eterna Navidad. 1986

                                 Mamá Carmina

viernes, 16 de diciembre de 2011

HOJAS DE HELECHO

Queridos amigos del blog; con esta entrada quiero dar un poco de color a mi tertulia de mesa, faldones y brasero donde estáis invitados a tomar asiento.
Este es un cuadro que hice para la cabecera de la cama de mi hijo Aidán que al ser chico condiciona un poco el tema a representar; fue el trabajo que escogí para comenzar este curso, los azules son mi color favorito y lo casi abstracto es la técnica que prefiero, que diga  pero a la vez no diga nada su dibujo,  me gusta crear, experimentar y no ceñirme a temas clásicos.
Esto es un esponjado sobre lienzo con acrílicos, basado en hojas caídas de helecho y con tres colores degradándose entre sí y un cuarto color plateado dando las luces.
La pintura y los manuales me relajan y hacen que las preocupaciones queden arrinconadas en mi mente, me siento revivir al dar vida a esos trabajos, la creación de nuevos temas me atrae. Creo que mi asignatura pendiente es la cerámica, eso de con un puñado de barro y tus manos crear una vasija o cualquier pieza te hará sentir grande, importante.
Amigos en próximas entradas os daré a conocer otros cuadros ya hechos con anterioridad. Hasta ese momento recibir mi cariño y amistad.

martes, 6 de diciembre de 2011

EL ABETO

Comienzo con este cuento apropiado por la proximidad de la Navidad y de la compra indiscriminada de arbolitos que acaban en los contenedores de la basura, amo el bosque y no me gusta la estampa que se presenta después de reyes en las calles de una gran ciudad.
Vísperas de la Navidad; Gonzalo y su papá se disponen a montar el árbol en el salón de la casa.
         Montan en el coche y con un hacha en ristre se dirigen al bosque mas cercano, una vez allí buscan cual será el árbol que mejor luzca en su salón, por fin divisan un árbol todo coqueto, es un abeto con sus acicalas verdes como recién pintadas y peinadas, destacaba su elegancia en medio de la hojarasca pardusca y la desnudez invernal que le rodea.
         No lo piensan mas y se disponen a talar el abeto, cuando clavan el primer hachazo un gemido lastimero retumba en el bosque, Gonzalo y su papá se sobrecogen; por la herida que dejo el hacha brota la resina como si fuera sangre de un ser herido, parecía como si el abeto les suplicara clemencia, lo miran aterrados y como pueden, con barro preparan un emplasto y curan la herida al árbol, este parecía que le agradecía el gesto ondeando sus ramas mecidas por la suave brisa, en estos momentos recuerdan que un árbol es un ser vivo, que tienen que respetarlo y cuidarlo para que muchos como él pueblen nuestros bosques, den cobijo a los animalitos, coman de sus frutos y limpien de polución a nuestro planeta que se encuentra en un estado critico.
         Nuestro amigo y su papá contemplan aquel arbolito y hacen una firme promesa; “No talar mas árboles y cada año en la Navidad comprarán uno en el mercado, lo cuidarán con esmero y luego lo plantarán en el bosque junto a este solitario abeto”.
         De regreso a casa pasan por un mercado Navideño buscando un arbolito, entre todos uno parecía que les suplicaba su atención, con sus raíces desnudas dentro de un plástico, sus ramas apretadas hasta el ahogo, tenia sed, mucha sed, padre e hijo se miraron y decidieron salvar ese arbolito.
         Compraron una gran maceta y una nutritiva turba y ya en casa se dispusieron a alojar al arbolito en un medio más acogedor, donde se pudiera nutrir y no le falte ni la luz ni el aire que necesita para sobrevivir.
         Cuando llegó la Navidad ¡¡que feliz estaba el arbolito todo engalanado con espumillón, cascadas plateadas, luces de colores y cobijando con gran mimo junto a su tronco las figuritas del misterio de la Navidad!!
         A su alrededor se fue cubriendo de paquetes de todos los colores con regalos para toda la familia y el arbolito estaba radiante, presentía que su vida no terminaría con la llegada de los Reyes Magos como le suele suceder a cientos y cientos de arbolitos cada año, él veía, notaba que para él bajo sus ramas también había un regalo, el mas preciado SU  VIDA.


Para todo el que lo lea con buena voluntad  (1996)

                            Abuela  Carmina